jueves, 14 de abril de 2011

Un antes y un después



A lo largo de mi vida he visto muchas catedrales. 
Catedrales góticas, de techos elevadísimos y cristaleras que hacen que la luz sea la dueña.
Catedrales clásicas, de finas y elegantes columnas.
Catedrales barrocas, de curvas y majestuosidad, de exhuberancia impactante. 
He conocido un sinfín de catedrales, más grandes, más pequeñas, de una época o de otra.
Bellos retablos, bellos cristales, bellas figuras y bellas cúpulas.
Catedrales que te dejan atónito, y que te hacen sentir insignificante. 
Verdaderas maravillas del mundo y de la Humanidad.
Si hiciésemos un recuento de todas las catedrales de Europa, o del mundo, y pudiésemos contar cuantas personas han intervenido en estas construcciones, la cifra sería gigantesca.

¿Y que pasa si digo que la Catedral más grande del Mundo la ha hecho un solo hombre? 
Es enorme, en dimensiones y en espíritu, además, de bella que es, te lleva al espanto;es energía, libertad y es potencia, que de tanto elevarse hacia arriba, lleva unos pilares tan bien hechos que no pueden por más que sostenerla. Lleva por nombre "Novena".




Gracias por existir, Beethoven

(Texto de la Oda a la Alegría, de F. Schiller)

Alegría, hermosa llama de los Dioses,
hija del Eliseo.
Entramos, oh celeste deidad, en tu templo
ebrios de tu fuego.
Tu hechizo funde de nuevo
lo que los tiempos separaron.
Los hombres se vuelven hermanos
allí por donde reposan tus suaves alas. 
Quien haya tenido la dicha 
de poder contar con un amigo,
quien haya logrado conquistar a una mujer amada,
que su júbilo se una al nuestro.
Aún aquel que pueda llamar suya
siquiera a un alma sobre la tierra.
Más quien ni siquiera esto haya logrado,
¡que se aleje llorando de esta hermandad! 
Todos los seres beben de la alegría 
del seno abrasador de la naturaleza.
Los buenos como los malos,
siguen su senda de rosas.
Ella nos da besos y vino
y un fiel amigo hasta la muerte,
al gusano le concedió la voluptuosidad,
al querubín, la contemplación de Dios. 
Volad alegres como sus soles
a través del inmenso espacio celestial,
seguid, hermanos, vuestra órbita,
alegres como héroes en pos de la victoria.

¡Abrazaos millones de hermanos!
Que este beso envuelva al mundo entero!
Hermanos! Sobre la bóveda estrellada
habita un Padre bondadoso!
¿Flaqueáis, millones de criaturas?

¿No intuyes, mundo, a tu Creador?
Búscalo a través de la bóveda celeste,
¡Su morada ha de estar más allá de las estrellas!


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