jueves, 7 de abril de 2011

Tchaikovsky y "su" cascanueces.





La historia que relata El Cascanueces tiene lugar en Alemania, aproximadamente en 1850, en la casa del juez Stahlbaum.

El matrimonio Stahlbaum está terminando de adornar el árbol de Navidad. Sus hijos Clara y Fritz se despiertan para recibir a los parientes, tíos, abuelos y primos que llegarán a la celebración que prepara la familia.

De pronto, y mientras los niños están abriendo los regalos, aparece el viejo Drosselmayer – mago y padrino de Clara- con su sobrino, del cual se “enamora” la pequeña Clara.

Drosselmayer le trae a la pequeña Clara tres grandes cajas envueltas en papel de regalo, que al abrirlas resultan ser un Arlequín, una Colombina y un gran Cascanueces: un soldado de madera que sirve para romper, justamente, las nueces. Ella está feliz, pero su hermano Fritz, celoso, le rompe una parte al Cascanueces.

En medio de la noche, Clara va a ver a su Cascanueces reparado por el sobrino de Drosselmayer. Y mientras lo acurruca ¡todo cambia! Las murallas, los juguetes y los soldados ¡crecen! Entra “el rey de los ratones”, que seguido de enormes animales de su misma especie, enfrenta a los soldados.

El Cascanueces se levanta y dirige la batalla y se queda con la victoria. Y, de repente se convierte en un Príncipe, el cual lleva a Clara a un maravilloso viaje encantado por tierras desconocias, visitando lugares hermosos y viviendo grandes aventuras. Un lugar mágico donde todo es ilusión...







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